Lo que necesitas
- Contenedor con tapa (caja de madera, bidón o composter)
- Material marrón seco (cartón, hojas secas, serrín)
- Material verde húmedo (restos de cocina, poda)
- Un puñado de tierra para inocular bacterias
- Taladro o punzón para agujeros de ventilación
- Horquilla o palo para remover
Qué SÍ puedes echar al compost
Casi todo lo orgánico que genera tu cocina y jardín puede compostar. La clave es saber en qué categoría entra cada cosa para mantener el equilibrio correcto.
Material verde (húmedo)
- Pieles de fruta y verdura
- Posos de café y filtros de papel
- Bolsas de té (sin grapas metálicas)
- Cáscaras de huevo (trituradas)
- Restos de poda fresca y hierba cortada
- Flores y plantas marchitas
- Servilletas y papel de cocina usados
Material marrón (seco)
- Cartón troceado (sin tinta brillante)
- Papel de periódico y cajas
- Hojas secas de otoño
- Serrín de madera no tratada
- Paja y heno seco
- Ramitas finas secas
- Relleno de papel de embalaje
Qué NUNCA debes echar
Prohibido en la compostera
- Carne, pescado y mariscos — atraen plagas y generan olores intensos muy difíciles de controlar
- Lácteos y huevos cocinados — mismo problema: olores y plagas
- Comida cocinada con aceite — el aceite impermeabiliza los materiales e impide la descomposición correcta
- Heces de animales domésticos (perro, gato) — pueden contener patógenos peligrosos para humanos
- Plantas enfermas con hongos o plagas — el compost puede no alcanzar temperatura suficiente para eliminarlos
- Madera tratada o pintada — los químicos contaminan el compost
- Cítricos en grandes cantidades — acidifican demasiado el compost y dificultan el trabajo de las lombrices
El secreto del compost sin olor: la proporción 3:1
Este es el concepto más importante de toda la compostera. Si lo entiendes bien, el 90% de los problemas de olor y mal compostaje desaparecen.
Si tienes 1 kg de restos de cocina, necesitas 3 kg de cartón, hojas secas o serrín para equilibrarlo.
El material marrón aporta carbono, esencial para que las bacterias descomponedoras trabajen. El material verde aporta nitrógeno, que es el "combustible" del proceso. Sin suficiente carbono, el compost se vuelve un fango maloliente. Sin suficiente nitrógeno, simplemente no avanza.
En la práctica: cada vez que eches restos de cocina a la compostera, cúbrelos con el doble o triple de volumen de cartón troceado o serrín. Es así de simple.
Consejo práctico Ten siempre un cubo o caja con material marrón seco (cartón troceado, serrín) junto a la compostera. Así es fácil cubrir los restos húmedos justo después de echarlos, sin tener que buscar el material seco en otro sitio.
¿Compostera en balcón? Sí, se puede
Si vives en un piso sin jardín, tienes dos alternativas excelentes que no generan olores y funcionan perfectamente en interior:
Vermicompostaje (lombrices californianas)
Un cajón especial con lombrices rojas californianas (Eisenia fetida) que transforma los restos de cocina en humus de lombriz — uno de los mejores abonos que existen. Es inodoro si se mantiene bien, puede vivir debajo del fregadero, y produce lixiviado líquido (el "té de lombrices") que es un fertilizante excepcional diluido al 1:10. Los kits de vermicompostaje completos cuestan entre 40-80€.
Bokashi
Un sistema de fermentación anaeróbica en cubo hermético que utiliza microorganismos eficientes (EM) para fermentar los restos orgánicos, incluida la carne y el pescado. No compostan técnicamente (la materia no se descompone del todo), sino que fermentan, y el resultado se entierra en el jardín o se mezcla con compost convencional para completar el proceso. Es completamente inodoro mientras el cubo está cerrado. Los cubos cuestan 30-50€.
Pasos para montar la compostera
Prepara el contenedor con agujeros de ventilación
Si usas un bidón de plástico o una caja de madera, perfora agujeros de 1-1.5 cm en la base y en los laterales, separados unos 10-15 cm entre sí. La ventilación es clave para el proceso aeróbico. Si compras un composter de plástico específico, ya los traerá incorporados.
Primera capa de material marrón
Coloca una capa de 8-10 cm de material seco en el fondo: cartón troceado (en trozos de unos 5 cm), hojas secas o serrín. Esta capa facilita el drenaje, aporta carbono y evita que los restos más pesados bloqueen los agujeros de la base.
Añade los primeros restos de cocina
Echa los restos orgánicos de cocina: pieles, restos de fruta y verdura, posos de café, cáscaras de huevo trituradas. Cuanto más pequeños los trozos, más rápido compostan. No eches los cítricos en grandes cantidades de golpe.
Cubre siempre con material marrón
Cubre los restos húmedos con el triple de volumen de material seco. Esta es la regla más importante. Cada vez que añadas restos de cocina, añade también el material marrón.
Comprueba la humedad
El compost debe tener la humedad de una esponja bien exprimida. Si aprietas un puñado, debe salir alguna gota de agua pero no chorrear. Si está muy seco, añade un poco de agua. Si está muy húmedo, añade más material marrón seco.
Remueve cada semana
Una vez por semana, remueve el contenido con una horquilla de jardín o un palo. Esto incorpora oxígeno, acelera la descomposición y evita que se formen zonas anaeróbicas (que son las que generan olores).
Espera y cosechar el compost maduro
Cuando el compost sea oscuro, suelto, sin restos de comida reconocibles y huela a tierra húmeda del bosque (no a podrido), está listo para usar. En verano: 2-3 meses. En invierno: 4-6 meses.
Cómo saber cuándo está listo el compost
El compost maduro tiene características muy concretas que no dejan lugar a dudas:
- Color: marrón muy oscuro, casi negro
- Textura: suelto y granulado, no apelmazado
- Olor: huele a tierra húmeda de bosque. No a podrido, no a amoniaco
- Sin restos reconocibles: no debes poder identificar lo que echaste originalmente
- Temperatura: ya no calienta al removerlo (la fase termófila ha terminado)
Si huele mal El olor es siempre síntoma de desequilibrio. Olor ácido o a podrido: demasiado material húmedo, añade cartón y remueve. Olor a amoniaco: demasiado nitrógeno, añade material seco carbonoso. Olor a huevo podrido: falta ventilación, remueve bien y comprueba los agujeros de ventilación.