Antes de empezar: qué tipo de cerradura tienes
No todas las cerraduras se cambian igual. El primer paso es identificar qué tipo tienes, porque eso determina qué compras y cómo procedes.
- Cerradura de embutir (la más común en España): es la que va embutida dentro del canto de la puerta. Tienes pomos o manivelas a ambos lados y la cerradura propiamente dicha queda oculta dentro de la madera. Se cambia en 30 minutos y es perfectamente asequible para un principiante.
- Cerradura de golpe (también llamada de resbalón): solo tiene pestillo, sin llave. La encuentras en puertas de baño y cuartos interiores. El cambio es aún más sencillo que el de embutir.
- Cerradura de seguridad con cilindro europeo: es una cerradura de embutir pero con un cilindro de llave más robusto (anti-bumping, anti-taladro). Se instala igual que la estándar, pero el cilindro es una pieza independiente que se atornilla con un tornillo de fijación frontal.
Cómo identificarla rápido Mira el canto de la puerta con ella abierta. Si ves una pieza metálica rectangular con un pestillo que sobresale — esa es la cerradura de embutir. Si además tiene una segunda vuelta o un cilindro de llave visible en la cara de la puerta, es de seguridad.
Cómo medir la cerradura para comprar la correcta
Este es el paso más importante. Si compras una cerradura que no encaja, pierdes el viaje a la ferretería y, si ya has desmontado la vieja, te quedas con la puerta sin cerrar. Mide estas tres cosas antes de salir:
- Entre ejes: distancia entre el centro del agujero del pomo y el borde exterior de la puerta (el canto). En España los valores más comunes son 60 mm y 70 mm. Mide con el metro desde el centro del agujero hasta el borde de la puerta.
- Patente o frente: es el ancho de la placa metálica que ves en el canto de la puerta cuando está abierta. Los estándar son 18 mm, 20 mm y 25 mm. También fíjate si es recto o redondeado en las esquinas, porque los agujeros de tornillo cambian.
- Largo del cilindro (solo en cerraduras de seguridad): se expresa como dos números separados por una barra, ej: 30/10 mm. El primero es la parte exterior (del cilindro a la cara exterior de la puerta) y el segundo la interior. Si el cilindro sobresale más de 3 mm de la placa, es más fácil de atacar — cómpralo al ras o con protección de acero.
La opción más segura: lleva la cerradura vieja a la ferretería y pídeles una igual. Si no puedes sacarla aún, haz una foto y lleva las medidas apuntadas.
Frente recto o redondeado Cuando vayas a comprar, fíjate en si el frente (la placa del canto) tiene esquinas rectas o redondeadas. No son intercambiables: si cambias una cerradura de frente recto por una de frente redondeado, verás la marca del antiguo agujero alrededor de la nueva placa. Feo y evitable.
Material necesario
- Cerradura nueva (mismo tipo y medidas que la vieja)
- Tornillos de repuesto (suelen venir incluidos)
- Destornillador de estrella PH2
- Destornillador plano
- Metro o calibre
- Lápiz (para marcar si hay que reubicar tija)
Pasos para cambiar la cerradura
Mide la cerradura vieja antes de comprar
Con la puerta abierta, mide el entre ejes, el patente y (si es de seguridad) el largo del cilindro. Anota los tres valores. Fotografía la cerradura instalada y el modelo si está visible. Con estas medidas puedes ir a cualquier ferretería y encontrar una sustitución compatible sin margen de error.
Compra la cerradura correcta
Una cerradura de embutir estándar cuesta entre 15 y 40 € en ferretería. Para puertas de entrada, invierte en una de seguridad con cilindro europeo: entre 40 y 80 €. La diferencia principal es la resistencia del cilindro frente a bumping (golpes) y taladro. Para puertas interiores de habitación o baño, la estándar es más que suficiente.
Localiza y retira los tornillos del canto
Abre la puerta completamente. En el canto de la puerta verás la placa metálica del frente con 2 a 4 tornillos Phillips. Desatorníllalos del todo y guárdalos — los necesitarás si los nuevos no vienen incluidos o no encajan. Con los tornillos fuera, la cerradura ya está libre por ese lado.
Retira los pomos o manivelas
Mira el lateral de los pomos: verás un tornillo de fijación, a veces oculto bajo un pequeño embellecedor de plástico o metal. Introdúcelo con la punta de un destornillador plano para levantarlo. Afloja el tornillo de fijación (suele ser de estrella) y tira del pomo hacia afuera. El pomo del lado contrario de la puerta saldrá al mismo tiempo. Si no cede, comprueba que el tornillo está del todo suelto.
Tornillo oculto bajo el embellecedor Algunos pomos tienen el tornillo de fijación en la base del cuello, tapado por un anillo decorativo. Gira el anillo en sentido antihorario para destaparlo. En otros modelos hay un pequeño agujero en el lateral del pomo donde hay que introducir un alfiler o destornillador plano fino para liberar el mecanismo.
Extrae la cerradura
Con los tornillos del canto sueltos y los pomos quitados, la cerradura sale deslizando hacia el canto de la puerta. Tira de ella suavemente. Si lleva muchos años instalada puede estar pegada por la pintura o la humedad: introduce la punta de un destornillador plano entre el frente y la puerta y haz palanca con cuidado. Sin forzar el marco ni la puerta.
Instala la cerradura nueva
Introduce la nueva cerradura por el agujero del canto, con el pestillo orientado hacia el marco (hacia donde va a cerrar). Alinea los agujeros del frente con los de la puerta y atornilla el frente. A continuación, inserta el cuadradillo (el eje cuadrado metálico que une ambos pomos) por los agujeros laterales de la cerradura. Coloca los pomos en cada lado y aprieta el tornillo de fijación.
El cuadradillo tiene longitud justa Si los pomos quedan demasiado separados de la puerta o no encajan bien, el cuadradillo puede ser demasiado largo. Algunos cuadradillos vienen con guía de corte marcada para adaptarlos al grosor de la puerta. Mide el grosor de tu puerta antes de cortar.
Comprueba el funcionamiento antes de cerrar
Con la puerta abierta, activa el pestillo varias veces usando el pomo: debe entrar y salir suave, sin forzar. Si tienes cerradura con llave, prueba todos los puntos de giro. Ahora cierra la puerta lentamente y comprueba que el pestillo entra en la tija del marco sin rozar ni forzar. Si no entra, puede que la tija esté desalineada — ajusta ligeramente su posición con los tornillos de sujeción del marco.
¿Cuánto me ahorro haciéndolo yo?
La diferencia es significativa. Y a diferencia de otras reparaciones, aquí no necesitas ninguna herramienta especial ni experiencia previa:
| Opción | Coste estimado | Tiempo de espera |
|---|---|---|
| Cerrajero (urgencia nocturna) | 150–300 € | Inmediato |
| Cerrajero (horario diurno) | 80–150 € | 1–3 días |
| Tú mismo (cerradura + materiales) | 25–80 € | Ahora |
El ahorro mínimo frente al cerrajero diurno es de unos 55 €. En urgencia nocturna puede superar los 200 €. Y la próxima vez que tengas que hacerlo — o ayudar a alguien — tardas 20 minutos.
Errores más comunes
- Comprar la cerradura sin medir. El error más frecuente. Llega a casa con una cerradura que no encaja en los agujeros existentes y hay que volver a la tienda. Siempre mide primero, compra después.
- Confundir el frente recto con el redondeado. Son incompatibles y dejan marca alrededor de la placa si los intercambias. Lleva la vieja a la tienda o al menos una foto.
- Poner el pestillo al revés. El pestillo tiene que apuntar hacia el marco (hacia la dirección en que se cierra la puerta). Si lo pones al revés, la puerta no cierra. Parece obvio pero ocurre.
- Apretar demasiado el tornillo de fijación del pomo. Puede doblar el cuadradillo o dificultar el giro del pomo. Aprieta hasta que el pomo quede firme sin forzar el mecanismo interior.
- No comprobar antes de cerrar la puerta. Siempre prueba el mecanismo con la puerta abierta. Si la puerta se cierra y el pestillo no funciona bien, puedes quedarte encerrado o sin poder entrar.
¿Cuándo SÍ necesitas un cerrajero?
Hay situaciones en las que la instalación DIY no es la opción correcta:
- Puertas blindadas: tienen cerraduras especiales de 3 a 5 puntos de cierre con mecanismos propietarios. Si no tienes experiencia específica, el riesgo de dejar la puerta sin seguridad es real. Llama al cerrajero.
- Cerraduras de alta seguridad con cilindros propietarios: algunas marcas (Mul-T-Lock, ASSA Abloy) tienen sistemas de cilindro que requieren herramientas específicas y formación para instalar correctamente.
- Marco dañado: si la tija está rota, el marco está astillado o desencuadrado, el problema va más allá de la cerradura. Un cerrajero puede valorar si hace falta carpintería antes de instalar la cerradura nueva.
- Urgencia de seguridad: si has sufrido un intento de robo o el marco está forzado, necesitas una evaluación profesional para saber si la puerta sigue ofreciendo el nivel de seguridad adecuado.